Portátil + agua: que no cunda el pánico
Anoche cuando fui a apagarlo, sin querer volqué el vaso de agua que había en la mesa. El vaso tenía poquísima agua, y ésta se derramó junto al portátil. La limpié y me dí cuenta de que había unas gotas en un lateral, justo al lado del teclado. Las limpié también y me acosté.
Esta mañana, cuando lo enciendo y voy a meter mi usuario y contraseña, sorpresa: el teclado no responde. Ni una sola tecla.
Pánico. Lo primero que se me viene a la cabeza: “tendré que llevarlo a reparar, y vete a saber lo que me va a costar esto”, o “tendré que comprar un teclado externo, y mi ordenador habrá dejado de ser portátil para siempre”. O, peor aún: “¿será el teclado sólo lo que no funciona o habrá más sorpresas (y más costosas)?”. Por el momento lo que hice fue apagarlo.
Lo único que se me ocurrió fue usar el ordenador de mi novio (también portátil, y no, no puse un vaso de agua al lado) y dedicarme a buscar por internet casos similares y sus posibles soluciones.
Descubrí con alegría numerosos casos (la mayoría peores que el mío, ya que les había entrado más líquido) que se habían solucionado dejando secar el ordenador, unos simplemente sin tocarlo durante unos días, otros durante menos tiempo pero con ayuda de secadores de pelo (a baja potencia) y ventiladores. En algunos casos, lo que hacían era meter el portátil en un recipiente amplio, recubrirlo totalmente de arroz y esperar 24 horas.
Me decidí por una mezcla de aire acondicionado, ventilador y secador de pelo. Le quité la batería y lo sequé así toda la mañana (en total calculo unas 5 horas). Tenía que haberlo dejado más tiempo, pero la ansiedad me puede.
De todas formas, tuve suerte. Decidí encenderlo, a ver qué pasaba. Para empezar, podía mover las flechitas arriba y abajo en el GRUB. Después pude introducir mi usuario y contraseña. Abrí el editor de textos y me dediqué a probar todas las teclas una por una. ¡Funcionaban! Una cosa menos. Me aseguré de que tenía internet y de que todos los dispositivos USB eran detectados sin problemas, así como el disco duro. Todo perfecto. ¡Bieeeeeeen!
Gran suspiro de alivio. Y gran dolor de cabeza, ahora que la tensión había pasado.
En resumen, y para quien se encuentre en una situación de este tipo:
– si el líquido es agua limpia, hay más posibilidades de salir airoso (y si es poca cantidad, más aún).
– nada más ocurra el accidente, apaga el portátil, ponlo boca abajo e intenta que salga el agua.
– quítale la batería.
– sécalo lo mejor que puedas con toallas.
– ponlo a secar de la forma que dije antes. El tiempo necesario variará en función a la cantidad de líquido que haya entrado. Lo aconsejable es dejarlo durante varios días.
– si el líquido es otro como café, cerveza, leche, etc., la cosa se vuelve más complicada, ya que se aconseja desmontar el ordenador, limpiar las piezas, secarlas bien y volver a montarlas. (Esto no quiere decir que vaya a funcionar necesariamente, pero en el extremo opuesto hay casos de portátiles con cervezas derramadas que funcionaban perfectamente a los 15 días del accidente, sin limpieza ni nada). Ni que decir tiene que abrir un portátil anula su garantía.
¿Y si no hubiera tenido otro ordenador con el que consultar internet? Pues no sé. Tal vez al final la lógica me habría llevado a secarlo igualmente, o puede que me hubiera agobiado tanto que lo hubiera llevado a reparar (donde lo primero que habrían hecho sería secarlo, claro, pero con una factura de por medio).
De todas formas: “gracias, San Google, tú que todo lo sabes”…

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